Día Nacional de la Poesía celebra la espiritualidad del eterno Ruiseñor de Catuche

Prensa MPPC (16/05/26).– Aquiles Nazoa habita en el corazón de Venezuela como el poeta que logró plasmar la realidad y la espiritualidad de nuestro pueblo. Por ello, conmemorar su natalicio es celebrar el Día Nacional de la Poesía: cada 17 de mayo nos invita a revisar la poética de su forma de ser y a perpetuarla en recitales, en actos cotidianos de amistad y humor que despiertan conciencias.

En su honor, los poetas celebran este Día Nacional establecido por el decreto presidencial Nº 4.074, publicado en la Gaceta Oficial N.° 41.781 del 13 de diciembre de 2019, el cual estipula que la fecha está dedicada “al reconocimiento y conmemoración de este importante género literario, su promoción, enseñanza, reconocimiento y emulación a las autoras y autores de nuestro País, el fortalecimiento de la actividad lingüística, las tradiciones orales y el apoyo a las pequeñas iniciativas editoriales, propiciando la transformación de la expresión poética en un medio que permita a las comunidades difundir sus realidades y costumbres”.

La repercusión de la palabra de Aquiles ya se sentía en el calor de la gente a finales del siglo XX, pero es en este siglo XXI cuando su memoria ha contribuido al impulso del desarrollo cultural de la nación, al tomar como premisa de su popular “Credo” la frase: “Creo en los poderes creadores del pueblo”.

Como periodista, humorista, cronista y dramaturgo, entre muchos otros oficios, su acción siempre abrazó la poesía para reflejar lo más bello y noble de la humanidad, pero también para criticar a las sociedades y los agentes que la deslucen.

Su legado se promueve a través del Movimiento Nacional de Poetas Aquiles Nazoa, una fuerza colectiva de creadores de la palabra nacida en 2020 bajo la iniciativa del presidente Nicolás Maduro, a propósito del centenario del poeta de las cosas más sencillas.

Como parte del centenario del poeta, la antigua residencia presidencial La Casona, en la parroquia Leoncio Martínez de Caracas, abrió sus puertas como la Casona Cultural Aquiles Nazoa. Actualmente, este Monumento Histórico Nacional es un espacio de recreación y actividades artísticas.

Igualmente, el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través de sus editoriales públicas como la Biblioteca Ayacucho, Monte Ávila Editores Latinoamericana y El Perro y la Rana, ha publicado ediciones especiales para proteger y difundir la obra de este escritor que está sembrado en la cultura popular.

Poeta y militante

Aquiles nació el 17 de mayo de 1920 en El Guarataro, en la parroquia San Juan, Caracas. Fue hijo de Rafael Nazoa, jardinero, y Micaela González, una madre dedicada al hogar y a sus hijos, y hermano del destacado periodista y escritor Aníbal Nazoa. Desde su juventud se caracterizó por ser curioso y ejercer varios oficios peculiares, como carpintero, telefonista, botones y domiciliero en una bodega.

Su posición como defensor de la vida se fue cultivando al ver, desde la niñez, las injusticias contra el pueblo, principalmente la represión ejercida por el gobierno de Juan Vicente Gómez.

El acercamiento que tuvo al mundo periodístico comenzó, según lo expresa en su poema “Aquiles autobiográfico”, como barrendero en el diario El Universal. Al ser un autodidacta, su conocimiento fue creciendo, siendo capaz de llegar al archivo de reproducción y, posteriormente, al departamento de corrección de este medio. Escribió en los medios de comunicación Últimas Noticias, El Nacional, El Morrocoy Azul, Élite y Fantoches.

El poeta y militante comunista surgió de un entorno marcado por la pobreza material; aunque la sensibilidad social de sus letras lo llevó a ser víctima de la opresión de los gobiernos de las décadas de 1950 y 1960. Estos años también le regalaron su mayor tesoro: el afecto popular.

Admiró al poeta y prócer cubano José Martí y, durante su breve estancia en La Habana en 1944, dirigió el semanario humorístico Zig-Zag. De ese amor por la revolución cubana, publicó el ensayo “Cuba, de Martí a Fidel Castro” (1961).

El también conocido como Ruiseñor de Catuche le cantó con fervor a los símbolos venezolanos, abarcando desde las figuras más emblemáticas de la historia hasta los elementos más cotidianos de la vida nacional. En su obra, se percibe un profundo aprecio por la esencia del pueblo y su ciencia tan sencilla, que él llamó “la ciencia de vivir”.

A través de su verso rimado y libre, personalidades históricas y culturales como Simón Bolívar y Juan Vicente Torrealba, junto a espacios icónicos como el Waraira Repano (referido por su nombre citadino de El Ávila), las barriadas, los pueblos y sus culturas, son elogiados con maestría y cercanía.

Más allá del arraigo local, su pluma también exploró otros horizontes; dedicó poemas humorísticos al mundo del clásico Hollywood y a personalidades de la literatura universal. Por último, volcó su ingenio hacia el reino animal, donde el cochino se convirtió en uno de los seres más fabulados de su repertorio; sobre este animal, el poeta aseguraba con gracia que es una de las criaturas con “más nombres que el santoral”.

Entre sus libros más destacados están “El Ruiseñor de Catuche” (1950), “Pan y circo” (1965), “Caracas física y espiritual” (1967), “Vida privada de las muñecas de trapo” (1975) y su título más popular, “Humor y amor” (1970).

Fue un defensor de la ciudad de Caracas; criticó la modernidad y las transformaciones que la afectaban, enalteciendo siempre la memoria ancestral de un pueblo que convivía con la naturaleza antes de la llegada del colonizador.

Incursionó en la radio y se desempeñó como guionista cinematográfico; entre sus obras más destacadas sobresale el largometraje “La balandra Isabel llegó esta tarde” (1950).

En 1968 condujo el programa “Las cosas más sencillas”, transmitido por la Televisora Nacional. Se trató de un espacio del que disfrutó la audiencia venezolana, siendo añorado por contener temas culturales y del acontecer de su tiempo, narrados y presentados de una manera muy personal, humorística y amorosa.

Aquiles partió físicamente el 25 de abril de 1976, tras un accidente automovilístico en la Autopista Regional del Centro, a la altura de Maracay, estado Aragua. Aunque se despidió de este plano, su espíritu permanece intacto y eterno a 106 años de su nacimiento, y en cada palabra ofrendada a la humanidad a través de sus obras.

Entre algunos de los reconocimientos que recibió están el Premio Nacional de Periodismo Juan Vicente González (1948) y el Premio Municipal de Prosa del Distrito Federal (1967).

T: Stiven Rodríguez Volcán
F: Cortesía

noticias destacadas

archivo de
noticias

Meses

Comparte este texto

Facebook
Twitter
WhatsApp
Telegram