Prensa MPPC (14/07/2026).- Con el taller «Herbario gráfico: el jardín en capas», parte de la Ruta de la Esperanza, florecieron los ánimos de niñas, niños y familias resguardadas en el campamento transitorio del Complejo Educativo Andrés Bello, ubicado en la parroquia La Candelaria de Caracas. La jornada, efectuada la mañana de este martes, brindó un espacio para estimular la creatividad como una vía para la recuperación emocional.
En el patio del liceo, un grupo de formadores del Museo de Ciencias y el Museo de Bellas Artes colocó varias láminas de papel bond sobre las mesas que estaban a un lado de la cancha. Inmediatamente, los más pequeños se acercaron curiosos y tocaron las pinturas para comenzar a colorear con los dedos.
«¡Yo quiero, yo quiero!», gritó emocionado un niño que corría por los alrededores. Ante varios jóvenes, Ingrid Briceño, jefa del Departamento de Educación del Museo de Ciencias, explicó de qué trataba el taller «Herbario gráfico: el jardín en capas».
Durante la demostración de la técnica del estarcido, que consiste en aplicar la pintura con una esponja sobre una plantilla recortada con la forma de una flor u hoja para transferir el diseño al papel, los niños y niñas demostraron toda su creatividad; algunos fueron más cuidadosos, mientras que otros combinaron colores usando todos los dedos de sus manos.
Agustín Enrique Díaz miró a los ojos de su hija y ambos intercambiaron una sonrisa brillante y amorosa; había entre ellos una conexión sin palabras. «A ella le gusta mucho dibujar y colorear. Si no la traía a esta actividad, seguro iba a llorar», dijo este padre, proveniente del sector Caraballo de la parroquia San José, quien, al querer compartir la alegría del momento, también se dispuso a participar.
Ingrid Briceño, quien estaba atenta con cada uno de los niños, niñas y jóvenes que se unieron en el taller de pintura, manifestó que la Ruta de la Esperanza regala un rato diferente a quienes permanecen en los campamentos, como ocurrió en el complejo Andrés Bello. “En esta actividad explicamos y aplicamos diferentes técnicas artísticas donde los participantes podrán poner en marcha su imaginación y su proceso de creación. Así logran apartarse un poco de la rutina para vivir una experiencia distinta relacionada con el mundo del arte», comentó.
Los pequeños admiraron el resultado de sus creaciones. «Mira, todavía se está secando la flor que pinté. Cuando se seque, le voy a tomar una foto», expresó uno de los chicos.
Otros quisieron continuar y pintar más ramas, flores y elementos de la naturaleza. Uno de los más chiquitos, incluso, quiso quedarse con una de las pinturas para seguir creando.
Para la alegría de todos, el equipo formador anunció que continuará con la jornada en los próximos días. Además, explicaron a los participantes que el herbario gráfico crecerá para seguir abonando a la propuesta artística, ya que en los siguientes talleres realizarán collages de reciclaje utilizando las mismas láminas pintadas.
De esta manera, niños y jóvenes que padecieron el pasado 24 de junio el doble sismo, y que inmediatamente fueron atendidos por el Gobierno nacional, disfrutaron de una actividad sanadora y llena de color.




Texto: Stiven Rodríguez Volcán
Fotos: Abraxas Iribarren

