Saludos cordiales, distinguidos ministros y ministras, altas autoridades de los países aquí presentes en San Petersburgo. Reciban el saludo fraterno del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, del pueblo venezolano y, de manera muy especial, de nuestras artistas, nuestros artistas, cultores, cultoras, artesanos, cineastas y demás creadores y creadoras populares, portadores de nuestras tradiciones.
Extiendo un reconocimiento afectuoso a la Ministra de Cultura de la Federación de Rusia, anfitriona de este encuentro, y nuestras felicitaciones al heroico pueblo ruso, a los 80 años de la victoria sobre el nazifascismo, una gesta que salvó a la humanidad del yugo de la barbarie.
Lamentablemente, estos 80 años nos encuentran con un preocupante rebrote del fascismo, del nazismo y otras expresiones similares que vuelven a amenazar la paz de los pueblos, su diversidad cultural y sus derechos más elementales. Traigo aquí la voz de una Venezuela profundamente diversa: indígena, africana, europea y caribeña. Todas nuestras raíces que han hecho de este mestizaje su mayor riqueza y que se expresan en su literatura, en su música, en su cine, en las artes, en las fiestas tradicionales y en un modo de sentir y de hacer, arraigado en la solidaridad y en la resistencia creadora. En medio de un asedio político, económico y cultural contra nuestro país, el presidente Nicolás Maduro lanzó un programa ambicioso, denominado Gran Misión Viva Venezuela, para preservar, fortalecer, realzar y difundir nuestro patrimonio cultural, tendiendo puentes de diálogo y cooperación con las demás culturas del mundo. Insistimos, como lo hace la anfitriona Rusia, la cultura es un espacio de encuentro de los pueblos para la unidad de las culturas, no para la dominación, la subordinación y la desaparición de ninguna cultura. No podemos silenciar, sin embargo, que este derecho está bajo ataque. Las medidas coercitivas unilaterales impuestas contra Venezuela constituyen una agresión masiva a todo el pueblo y a sus derechos culturales. No afectan solo a un puñado de funcionarios, como ha pretendido asegurar una maquinaria comunicacional brutal y hegemónica. Afectan a todo un pueblo. Por eso, estamos defendiendo, al enfrentar esas medidas, el derecho a una identidad, a oponernos a un modelo uniforme y supremacista que se pretende imponer en el mundo.
Me permito adelantar aquí en San Petersburgo una iniciativa que Venezuela ha de llevar este año a la Conferencia Mundial de Políticas Culturales en Barcelona, España. Venezuela propondrá un instrumento internacional de protección del patrimonio cultural, inspirado en la Convención de La Haya de 1954, pero ampliado, para que resguarde también el patrimonio cultural en tiempos de agresiones no convencionales como las que hoy sufren países sometidos a las mal llamadas sanciones económicas. La historia nos lo advierte, en el año 2003 un señor llamado Colin Powell levantó un frasco en la ONU, de supuesto ántrax, para acusar falsamente a Irak de producir armas químicas de destrucción masiva. Era mentira, un millón de muertos después dijo “lo siento” y un millón de muertos después también hubo una terrible destrucción del patrimonio cultural de Irak, de la humanidad, la biblioteca de Bagdad, las Mil y una noches e infinidad de monumentos irreparables, invaluables, para la humanidad.
Hoy el mismo guion se intenta presentar a Venezuela, presentándola como epicentro del narcotráfico, aunque el 87% de las drogas ilícitas producidas en Suramérica no pasan por el Caribe, donde están establecidos buques, misiles y submarinos nucleares apuntando hacia Venezuela; el 87% de esa droga pasa por el océano Pacífico. Pero es que no buscan combatir las drogas, lo que buscan es ponerle la mano a nuestro petróleo y desaparecer nuestra cultura, nuestra identidad, nuestro gentilicio. Para someter a un país lo primero que se hace es intentar debilitar sus bases culturales, su identidad, su memoria, para mejor dominarlo. Nosotros, frente a ello, decimos que defenderemos en todos los terrenos nuestro derecho a una cultura libre, soberana e independiente, sin sometimiento a ningún imperio.
Invitamos a que la humanidad no permita que se repita la película macabra de la invasión a Irak, como las invasiones a Grenada y Panamá – por solamente mencionar dos- en nuestro suelo venezolano. Los venezolanos no lo vamos a permitir, no lo permitiremos.
Aprovechamos este foro también para levantar nuestra voz en solidaridad con el pueblo palestino. Denunciamos el genocidio que pretende borrar, no solamente a seres humanos, sino a toda una historia y a una identidad cultural. Así como hace 80 años la victoria sobre el nazifascismo hizo ver que era posible derrotar esas fuerzas atroces, hoy nosotros decimos: ¡Viva Palestina libre y viva Venezuela, mi patria querida! Muchas gracias.