Román Chalbaud: una mirada fundamental del cine y el teatro en Venezuela

Prensa MPPC (10/10/2026).- Dramaturgo, director de cine y teatro, investigador de la venezolanidad. Ese fue Román Chalbaud, quien ocupa un lugar privilegiado e insustituible en la historia cultural de Venezuela. Nacido en Mérida en 1931, dedicó más de siete décadas de vida artística al estudio, la creación y la proyección de las narrativas populares del país, con especial énfasis en el reflejo de la sociedad urbana, el habla cotidiana y las paradojas morales de la época, dimensiones a las que consagró su prolífica carrera.

Chalbaud, galardonado con el Premio Nacional de Teatro (1984) y el Premio Nacional de Cine (1990), fue reconocido como el gran cronista audiovisual del país. Exploró las posibilidades expresivas de la escena desde una mirada profundamente arraigada en la realidad social, sin que ello llegara a limitar su constante experimentación poética y estética. Su trabajo contribuyó a transformar los horizontes de la dramaturgia y el cine nacional, al tender puentes entre la tragedia clásica, el sainete, la crítica política y las búsquedas del lenguaje contemporáneo.

Fue una figura medular en la renovación de las tablas venezolanas desde la década de 1950. Junto a autores y creadores de su generación, impulsó agrupaciones y proyectos que marcaron época, además de desarrollar una trayectoria fundamental como director en la televisión nacional y en la Fundación Villa del Cine, espacio desde el cual continuó promoviendo la realización cinematográfica con sello soberano.

Como autor y realizador, dejó una monumental obra que constituye un pilar del repertorio nacional. En el teatro legó piezas fundamentales como “Los adolescentes”, “Réquiem para un eclipse”, “El pez que fuma”, “La quema de Judas” y “Ópalos y leones”. En la pantalla grande firmó largometrajes emblemáticos —varios inspirados en su obras teatrales— que forman parte de la memoria colectiva, entre los que destacan “Caín adolescente”, “La quema de Judas”, “El pez que fuma”, “Carmen la que contaba 16 años”, “Cangrejo”, “La oveja negra” y “Pandemónium, la capital del infierno”.

Su maestría artística quedó registrada en una vasta producción que reunió a varias de las figuras más destacadas de las artes escénicas latinoamericanas. En sus proyectos trabajaron referentes esenciales de la actuación, la música y la dramaturgia, tales como Hilda Vera, Miguel Ángel Landa, Orlando Urdaneta, Mayra Alejandra, Arturo de Córdova, Chelo Rodríguez, Rafael Briceño, Ibrahim Guerra y José Ignacio Cabrujas, entre muchos otros.

Chalbaud también ejerció una decisiva labor pedagógica y de formación institucional. Fue mentor de múltiples generaciones de dramaturgos, guionistas, realizadores e intérpretes, compartiendo un enfoque riguroso sobre el oficio técnico y la responsabilidad ética del artista frente a su tiempo y su pueblo.

Su trayectoria lo proyectó a los festivales y escenarios más exigentes de América Latina, Europa y Asia, donde su cine obtuvo importantes reconocimientos internacionales. En cada uno de esos espacios proyectó una visión de la cultura venezolana entendida no como objeto estático, sino como una fuerza viva, crítica, trágica y profundamente vinculada a la dignidad popular.

Al conmemorarse el 95.º aniversario de su natalicio, Venezuela celebra el legado de uno de sus más grandes maestros. Un creador que hizo del escenario un espejo sin concesiones y de la venezolanidad un territorio de poesía e identidad permanente. Su obra permanece viva en las salas, los libros, los archivos cinematográficos y en la memoria de un país que se reconoce en su mirada.

T: Prensa MPPC

F: Archivo | Cortesía

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