30/09/2025
Quisiera agradecer al Gobierno de España por este evento que convierte a Barcelona en la capital mundial de la cultura y permitirnos abordar la cultura desde sus distintas dimensiones. Yo cito a un poeta venezolano quien intentando definir qué es la cultura, dijo lo siguiente: “La cultura es todo lo que hace el ser humano para enaltecer la vida, no es todo lo que hacemos, sino todo lo que hacemos para darle valor y sentido a la vida”. Esto excluye, por supuesto, todo aquello que se hace en contra de la vida y es importante distinguirlo para saber qué del hacer humano está dirigido por la cultura y qué está dirigido por una anticultura de la muerte, una anticultura contra la vida.
La República Bolivariana de Venezuela tiene ese apellido -Bolivariana- por la doctrina del Libertador Simón Bolívar. Nosotros estamos por celebrar ahora en diciembre, el Bicentenario del decreto de Chuquisaca. Este decreto fue posterior a la liberación de Bolivia por parte de las tropas del ejército libertador y el genio de Bolívar firma el decreto ordenando la reforestación de los territorios devastados por la guerra. Inspira este decreto la política ecosocialista del Gobierno Bolivariano que encabeza el presidente Nicolás Maduro Moros. Yo quiero invitar a todas y a todos a seguir un evento que estamos convocando en Caracas, el Congreso Mundial en Defensa de la Madre Tierra, del 8 al 10 de octubre en antesala al Bicentenario del decreto de Chuquisaca. Este evento tiene una temática que si me lo permiten -en la segunda ronda- podré detallar pues viene a dar respuesta a parte de las preguntas que se formulan en este evento.
Quería tomar de Manuel [Borja – Villel] el ejemplo maravilloso que ha puesto sobre el papel de los museos. Nosotros en los años 50 recibimos en Venezuela una donación de Bélgica, de parte del rey Leopoldo, de unas piezas de arte del Congo y esas piezas fueron colocadas en el Museo de Ciencias Naturales, al lado de objetos de curiosidades antropológicas. Nosotros las hemos trasladado al Museo de Bellas Artes para darle el tratamiento que merecen. Hemos además, ofrecido a la República Democrática del Congo restituir esa parte del patrimonio cultural del Congo que fue expoliado por el colonialismo.
Nosotros tenemos en este momento graves amenazas, urgentes amenazas para el Patrimonio Cultural venezolano. Tenemos ocho buques militares de los Estados Unidos y un submarino nuclear apuntando hacia Venezuela con la excusa del narcotráfico, tal cual hizo un señor llamado Colin Powell para dar por sentada la existencia de armas de destrucción masiva en Irak con un supuesto frasco de ántrax en sus manos en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Esa vil mentira costó un millón de muertos y daños irreversibles al Patrimonio Cultural de la Humanidad. La biblioteca de Bagdad fue devastada, se perdieron los originales de “Las mil y una noches”, por ejemplo, y ahora nuevamente se utiliza otra excusa. No es ya la excusa de las armas de destrucción masiva, sino las del narcotráfico en las aguas del Caribe donde está Dominica.
Venezuela, solidaria con el pueblo de Dominica, no solamente envió ayuda humanitaria en 2017 para la tormenta, el huracán María, sino que donó 100 millones de dólares a Dominica para paliar los efectos de ese huracán, teniendo Venezuela sobre sus hombros 900 medidas coercitivas unilaterales que han causado penurias económicas a su pueblo. Tengo aquí en mis manos las palabras del señor Marco Rubio; el dice que no le importa lo que diga las Naciones Unidas. La Organización de Naciones Unidas ha indicado que el 87% de las drogas que salen de Suramérica para nutrir al inmenso mercado de drogas ilícitas en los Estados Unidos pasan por el Océano Pacífico, no por el Caribe. Sin embargo, han centrado una ofensiva militar frente a las costas de Venezuela con esa argucia.
El vicepresidente de los Estados Unidos, J. D Vance, dice: “Yo también dejaría de pescar. Yo no me atrevería a ir a pescar ahora mismo esa zona del mundo”, al Caribe, al Mar Caribe, burlándose de nuestros pescadores al igual que de los navegantes de todo el Mar Caribe. Han asesinado, según ellos mismos han dicho, a 17 personas a bordo de embarcaciones sin fórmula de juicio. Si se concreta una agresión militar de los Estados Unidos a Venezuela, el patrimonio cultural no va a estar a resguardo, como no lo estuvo el patrimonio cultural de Irak. Yo alerto aquí sobre esa amenaza inminente y llamó a la reflexión sobre las necesidades de que la UNESCO, así como desde 1954 dispone de una Convención de La Haya para la Protección del Patrimonio Cultural en el contexto de conflictos armados, pues también debe disponer la humanidad de un instrumento que permita poner a resguardo el patrimonio cultural, tanto el material como el inmaterial, de las llamadas medidas coercitivas unilaterales, porque bastante daño que le han hecho a los pueblos del mundo en materia de patrimonio y derechos culturales.
Yo quiero mostrarles una contribución de Venezuela al Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Esta es la reina María Lionza o Yara. Ella es una creación cultural del pueblo venezolano. Así como acá en Barcelona tenemos a la Sagrada Familia, respetable y admirable; así como en Venezuela hay una población católica mayoritaria lo mismo que una libertad de cultos en un estado laico, hay una cantidad importante de venezolanos y venezolanas que sienten y practican la devoción por esta diosa, por esta reina Yara o María Lionza, que es la diosa de la montaña, de las aguas, es el componente espiritual que nuestros pueblos desarrollan alrededor de la vida en la naturaleza y yo reivindico también esa contribución, porque no es un asunto sólo de técnicos, sólo de expertos, sino también es un asunto fundamentalmente de los pueblos que viven en esos ecosistemas en armonía con la naturaleza. Ya termino esta intervención citando al Comandante Hugo Chávez en la Cumbre de Copenhague, en el año 2009, diciendo: “No cambiemos el clima, cambiemos el sistema”.
¡Muchas gracias!




