Prensa MPPC (17/08/2026).- Una obra cada vez más vigente y un legado que seguirá marcando al cine venezolano: esas son las principales conclusiones del seminario por el centenario de Margot Benacerraf, celebrado recientemente en Caracas, bajo la organización de la Cinemateca Nacional, institución fundada por la cineasta hace 60 años.

Entre las novedades que arrojó el evento, la presidenta de la Fundación Margot Benacerraf, Alexandra Cariani, adelantó que Araya y Reverón, obras de la también gestora cultural, van rumbo a una restauración en 4K, con los negativos originales resguardados en la Cinemateca Francesa.
Cariani y Milvia Villamizar también abrieron las puertas al archivo personal de Benacerraf en su conversatorio «Tesoros del Archivo de Margot», donde hay guiones técnicos, fotografías y proyectos que nunca se filmaron, algunos con más de 75 años de antigüedad. No se trata solo de un rescate local: investigadoras internacionales y la Universidad de Yale ya preparan publicaciones sobre su legado.


La socióloga Alba Carosio ofreció una de las lecturas más reveladoras del seminario en su ponencia «Margot, pionera y rupturista»: décadas antes de que existiera el término, Margot ya hacía cine feminista. En Araya, puso en primer plano el trabajo invisible de las mujeres (el cuidado, la recolección comunitaria, la dureza social) sin perder nunca la poesía visual y el entorno humano de las salinas.

En el conversatorio de cierre, el presidente de la Villa del Cine y Amazonia Films, Vladimir Sosa Sarabia; la presidenta de la Cinemateca Nacional, Rosa Raydán; el coordinador de estrategia de la institución, Humberto Castillo; y la coordinadora del Centro de Investigación y Documentación del mismo recinto, Marisol Sanz, repasaron el proyecto arquitectónico
original de la Cinemateca, obra de Alfredo Roffé, y la audacia de Margot al construir, en un clima nada fácil, una escuela viva para generaciones enteras de cineastas.
La Cinemateca culminó el seminario con una proyección de Araya (1959), obra maestra de Benacerraf, la película que puso a Venezuela en el mapa del cine mundial.
Tras tres días de debates, la conclusión es clara: la Cinemateca sigue siendo, como Margot la soñó, la casa del cine venezolano.








T: Cinemateca Nacional
F: Roiner Ross

