‎El Teatro Nacional vibró en la segunda jornada del Festival Nacional de Coros

‎Prensa MPPC (12/06/26).– Bajo la cúpula del Teatro Nacional, el segundo día del Festival Nacional de Coros se convirtió en un emotivo tributo vivo a la excelencia coral y al legado de la maestra Modesta Bor.

‎Este evento, que rinde homenaje a la memoria y obra de Bor, contó con la presencia del ministro del Poder Popular para la Cultura, Raúl Cazal, y del presidente de la Fundación Nacional de Música (FCNM), Alí Alejandro Primera, quien exaltó el espíritu del encuentro: “Que viva el movimiento coral venezolano, que vivan todas las corales y orfeones que hacen de Venezuela una patria cantora”.

Primera destacó la misión del Estado en la promoción del arte, al señalar: “Es nuestro compromiso hacer posible que se impulse el canto colectivo; si cantamos en comunión, cantamos en unidad. Nuestra tarea es convertir la armonía en un hecho tangible, utilizando nuestras voces como una herramienta poderosa para alimentar la espiritualidad de la nación y honrar, con disciplina, el legado de la gran maestra Modesta Bor”.

‎Voces mágicas

‎El Teatro Nacional se transformó en un escenario de talentos que recorrió diversas sonoridades, recibiendo las siguientes agrupaciones:

‎- Coro de Niños María Colón de Cabrera (Escuela de Música Lino Gallardo), bajo la dirección de Leonor Cabrera.
‎- Coral Polifónica de la Asamblea Nacional, dirigidos por Ricardo Bustinza y Alfredo Bonilla.
‎- Novum Symfono Ensamble, bajo la batuta de Wilma Cedeño.
‎- Orfeón Nueva Esparta, con la dirección de Julio César Villarroel Quijada.
‎- Coral de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela, dirigidos por Gabriel Abellán.
‎- Madrigalista de Aragua, bajo la dirección de Sergio García.

‎El público asistente fue cautivado por un repertorio que navegó entre la delicadeza y lo sublime de la música: desde el “Canon de la primavera”, de Leonardo Liz, y “El sapito de Baldos”, hasta la nostalgia de “Quisiera ser canción” (recopilación de Vicente Emilio Sojo). También “Juramento”, de Miguel Matamoros; el vibrante calipso “Caracas es Caracas”, de Rafael Salazar, y la emotiva interpretación de “Planos de luz” (1995).

La poesía también se hizo presente con “Dos cuerpos”, de Octavio Paz, con música de Octavio Morales.

‎El cierre fue un homenaje directo a la maestra Bor, con la interpretación de su arreglo “Allá viene un corazón”, pieza que resonó en todo el teatro.

‎Este segundo día del Festival Nacional de Coros demostró que en Venezuela el canto sigue siendo el lenguaje más puro de la unión en nuestro país.

Texto: Dayana Martínez
Fotos: Roiner Ross

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