Prensa MPPC (01/06/26).– El estado Guárico, el corazón de Venezuela, se vistió de gala y se alegró con cantos, toques y delicias típicas culinarias para celebrar los tradicionales Velorios de la Cruz de Mayo, una festividad donde la Fundación Misión Cultura brindó su apoyo y acompañamiento en cada encuentro.

Esta manifestación representa una de las tradiciones culturales y religiosas más profundas del país, extendiéndose durante todo el mes de mayo. Aunque cada localidad guariqueña tiene su manera particular de expresar su fe, todas comparten el mismo fin: venerar el madero sagrado y pedir por una buena temporada de lluvias, razón por la cual los altares se ofrendan con flores y frutos silvestres que simbolizan la fertilidad de la tierra.
En el municipio Infante, los devotos se reunieron en el Preescolar Enrique Bernardo Núñez, en la plaza de Guamachal de la parroquia Espino y en el Circuito Comunal Corozal, mientras que el municipio Julián Mellado se sumó a la festividad con diversos encuentros locales llenos de tradición.
Por su parte, en la capital guariqueña, San Juan de los Morros, la fe congregó a los vecinos en el sector 2 de Brisas del Valle, así como en las comunidades de Los Flores y Los Bagres.
Asimismo, la juventud y la infancia tuvieron un papel protagónico en estas festividades. En el municipio San José de Guaribe, los niños y jóvenes del Ateneo de la localidad fueron los invitados de honor en diversos velorios de casa en casa, donde deleitaron a los presentes tocando fulías y compartiendo el tradicional carato, una bebida típica de estas fechas. De igual manera, los municipios Pedro Zaraza y Francisco de Miranda se unieron formalmente a la tradición con recorridos llenos de misticismo que tomaron tanto los espacios comunitarios como las instituciones educativas de la zona.
Esta hermosa festividad también sirvió para honrar el arraigo y la constancia de sus cultores populares. Un ejemplo vivo de ello es el maestro Armando Hidalgo, fiel devoto de la comunidad de El Perdón, perteneciente a la comuna Lanceros del Llano en Calabozo, quien lleva más de 45 años manteniendo viva esta hermosa costumbre.
El cultor relató con emoción que desde los 17 años de edad salía a recolectar las palmas que se utilizaban para adornar la cruz bendita. Destacó, además, que su familia aún conserva la bella tradición de decorar el altar utilizando exclusivamente las características flores rojas de Josefino.

T y F: Misión Cultura Guárico

