Prensa MPPC (03/09/2026).-Se cumplen cinco décadas de una de las páginas más tristes para la música y la cultura venezolana en general. La madrugada del 3 de septiembre de 1976, un accidente aéreo enlutó a Venezuela y Portugal, cuando un avión Hércules C-130, perteneciente a la Fuerza Aérea Venezolana (FAV), se precipitó a tierra en la isla Terceira, en el archipiélago de Las Azores (territorio portugués).
Allí se apagaron las voces de 52 integrantes del Orfeón Universitario de la Universidad Central de Venezuela (UCV) junto a su director en aquel momento, Vinicio Adames, además de 11 tripulantes militares y cinco acompañantes. Para rendirles tributo, los pobladores de la zona construyeron posteriormente un monumento con piedras volcánicas del lugar.
La agrupación coral, fundada en 1943, viajaba con destino a España para representar al país en el XII Festival Internacional del Canto Coral de Barcelona. Tras una compleja gestión presupuestaria, el traslado se materializó mediante la asignación del transporte militar en el que fallecieron.
La ruta comprendía escalas para el reabastecimiento de combustible. Tras despegar de Bermudas, la aeronave tomó rumbo hacia el Aeropuerto Militar de Lajes, en la isla Terceira. Sin embargo, el paso del huracán Emmy deterioró severamente las condiciones meteorológicas en el Atlántico Norte. Pese a los intentos de la tripulación por realizar un aterrizaje seguro, el avión impactó contra una colina a 20 kilómetros de la pista.
El sacerdote Francisco Dolores, párroco de Angra do Heroísmo, estuvo entre los primeros en acudir al sitio del suceso. Allí fue localizado el cuerpo del director del orfeón, el maestro Vinicio Adames, quien aún conservaba en su mano el diapasón de trabajo. Entre los documentos rescatados en el área se halló una partitura del “Gloria al Bravo Pueblo”, testimonio del compromiso cultural que la delegación llevaba consigo.
Aunque el sueño de presentarse en Barcelona quedó truncado, la agrupación dejó una huella imborrable en la memoria nacional que permitió mantener vivo su legado. Seis meses después del accidente aéreo, el 27 de marzo de 1977, el orfeón reapareció en el Aula Magna de la UCV, de la mano del maestro Raúl Delgado Estévez. En 1983, fue declarado Patrimonio Artístico de la Nación.
A medio siglo de aquel trágico 3 de septiembre, Venezuela rinde homenaje a quienes fueron dignos embajadores de nuestra identidad. En el Cementerio del Este, en Caracas, hay un monumento dedicado a las víctimas, cuyos restos repatriados reposan en ese camposanto.
Hoy, se honra la vida, la dedicación y el talento de estos orfeonistas y sus acompañantes. Su legado continúa vibrando en cada interpretación de quienes, siguiendo sus pasos, mantienen vivo el canto de la UCV y el orgullo de la música en todo el país.
Texto: Prensa MPPC
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