Red de Arte reivindica en su 20.° aniversario el rol de la artesanía como acto soberano

Prensa MPPC (30/05/26).- Con un foro y la entrega de reconocimientos, la Fundación Red de Arte cerró su mes aniversario, agradecida con todos los que hacen posible la visibilización de uno de los oficios más antiguos de la humanidad.

La jornada, que se efectuó este 29 de mayo en la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, se inició con el foro titulado “Gestión, identidad, producción y estética insurgente”, un debate que partió del análisis de la visión tradicional de la técnica y su transición hacia una tecnología del saber-hacer: la técnica como lenguaje que amplifica la memoria corporal y el juicio del maestro artesano, que garantiza eficacia productiva y exportación sin sacrificar soberanía estética ni carácter patrimonial.

En el foro se plantearon interrogantes sobre el método para la tecnificación de la artesanía que le permita escalar la producción hasta niveles donde pueda dialogar con la industria, sin perder originalidad ni identidad patrimonial, así como el papel de los artesanos y las artesanas al producir para abordar el mercado nacional e internacional.

También, se abordaron inquietudes sobre el ajuste de procesos y la incorporación de ciertas maquinarias que ayuden a reducir tiempos, ganar en calidad y generar propuestas audaces que acorten el avance de la imitación masiva. Igualmente, se discutió el papel del taller como espacio de producción y formación, además de la filosofía que debe prevalecer en ese espacio de producción del conocimiento.

Al respecto, el antropólogo Maury Marqués afirmó que debe abordarse la artesanía como una forma de insurgencia. “El objeto artesanal piensa, habla, dice y regresa la conexión humana en colectivo, relatando lo cotidiano”, sostuvo. 

En línea con su reflexión, recalcó que la industrialización de las artesanías “pasa por entender que la mano no es la máquina; el saber hacer no yace en una computadora, sino en cada uno de los hombres y mujeres creadores. La máquina es una herramienta, pero no es sensible. El artesano obliga a la máquina, y no al revés”. 

Ante el panorama contemporáneo, reafirmó el valor del trabajo del artesano como herramienta para la resistencia cognitiva y, ante el temor de que desaparezca con la incorporación de nuevas tecnologías, sentenció: “Solo puede desaparecer la artesanía si logran separar el lugar del sujeto”. Además, hizo un llamado a la custodia del biopatrimonio artesanal.

En el foro también participó la historiadora María Daza, quien exhortó a que la artesanía “sea reconocida como un producto de excelencia. Que de nuestros talleres salgan piezas únicas, no líneas de imitación industrial”. 

Reivindicó el taller de los artesanos como un laboratorio de filosofía aplicada, donde la tecnología está subordinada a las manos de los creadores. “La calidad artesanal no puede ser licencia de imperfección”, dijo la especialista, al ejemplificar el uso de la técnica desde una pieza de cerámica del estado Lara hasta la cestería Yekuana de los pueblos originarios.

Subrayó, además, que el taller no solo debe ser un aula, sino un espacio donde cada gesto conlleve una decisión ética unida a la estética, con profundo respeto por las manos del creador y por quien utilizará cada pieza. En ese sentido, propuso prácticas concretas como la bitácora del saber-hacer y alternar horas de supervisión donde los aprendices asuman que también son dueños de un saber, que pueden revisar y juzgar la pieza del maestro, para generar una acción dialógica donde el conocimiento se va ganando. Hizo un llamado a promover el diálogo entre artesanos, diseñadores y tecnólogos desde el propio taller artesanal.

Producción del conocimiento

Arcelis García, presidenta de la Fundación Red de Arte, centró su intervención en reconocer la producción intelectual asociada a la artesanía. “Pasa por reivindicarnos como productores de conocimiento que, además, tenemos un saber hacer”, expresó al retomar las palabras de Maury Márquez.

También refirió que, de acuerdo con los aportes de Miguel Acosta Saignes, se ha clasificado el objeto artesanal venezolano bajo criterios estéticos coloniales, reduciéndolo a categoría de mercancía suntuaria o curiosidad del pasado. Con ello, se niega su inmenso aporte y su valor como un complejo dispositivo de resistencia cultural, memoria colectiva y soberanía.

Frente a esa visión, llamó a pensar desde los aportes del lenguaje artesanal para nombrar con propiedad palabras como tecnología, calidad, investigación y metodologías. “La inteligencia artesanal es el reservorio de información más grande del universo contenido en nuestros genes, que se hacen conciencia y que utilizamos como materia prima”.

García agradeció la amplia convocatoria del foro y cerró con un mensaje a los artesanos: “No es hora de andar cada quien por su lado, es hora de la unidad del pueblo. Mientras nos veamos separados, no vamos a poder asumir los grandes desafíos que como pueblo tenemos. Vamos, que cada pieza de artesanía también exprese: ‘Los queremos de vuelta”.

Reconocimiento a protagonistas de la artesanía

El foro cerró con la entrega de reconocimientos a 140 hombres y mujeres, entre los que figuraban trabajadores, artesanos, instituciones públicas y periodistas, quienes han contribuido al desarrollo de la artesanía venezolana. Las distinciones fueron otorgadas por el Consejo Directivo de la Fundación Red de Arte, acompañado de la viceministra para las Artes de la Imagen y el Espacio, Mary Pemjean.

El papel de estos actores ha sido crucial para que el país se encamine hacia una política pública en este campo. Gracias a su dedicación, hoy las artesanías son consideradas parte fundamental de la producción cultural de la patria.

La Fundación Red de Arte se consolida como pieza clave en la red de voluntades que celebra dos décadas en la conformación de comunidad, cultura y soberanía nacional. 

Texto: Red de Arte

Fotos: Nathael Ramírez

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